La jornada comenzó a las 10:00 (hora local) con la tradicional misa “Pro eligendo Pontifice”, celebrada en la basílica de San Pedro y presidida por el cardenal decano del Colegio Cardenalicio, Giovanni Battista Re. Durante la homilía, el purpurado llamó a los electores a actuar con discernimiento, oración y responsabilidad en un momento crucial para la Iglesia católica.
A las 16:15, los cardenales se congregaron en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico, donde inició la procesión solemne hacia la Capilla Sixtina. Durante el recorrido entonaron las letanías y el himno Veni Creator Spiritus, invocando la asistencia del Espíritu Santo en la elección.
Una vez cerradas las históricas puertas se dio inicio a la primera ceremonia de votación, que acabó con una fumata negra, indicando que los purpurados no habían alcanzado un consenso sobre el próximo líder de la Iglesia Católica.
Así, regresaron a la residencia de Santa Marta, con miras a participar de la segunda jornada de elección, este jueves.
Se prevén hasta cuatro instancias de votación -dos por la mañana y dos por la tarde- en caso de no alcanzarse antes los 89 votos necesarios, tras las que se emitirán nuevamente fumatas.
El cónclave se desarrolla en el más absoluto secreto, sin acceso a comunicaciones externas y bajo estrictas medidas de seguridad y vigilancia tecnológica. El nombre del nuevo Pontífice solo se conocerá cuando, finalmente, el humo blanco se eleve desde la chimenea vaticana, y un cardenal anuncie al mundo: “Habemus Papam”.